No le gusta la papaya

Estándar

No bastó con el escenario, ese día logré ver cosas mejores. No bastó la compañía, esa tarde logré sentir emociones más hermosas. No bastaron las palabras, que se convirtieron en líquido brotando de mis ojos. Esa tarde y noche logró ser la más bella para mí.

Cuando uno ama a alguien, el corazón se calienta y se siente sabroso. Cuando ese amor es el de un amigo que se considera como hermano es maravilloso verlo feliz, completo, y sobretodo amado por alguien que será su compañero en la vida.

 Cuando uno ve con sus propios ojos la bendición de dos personas uniéndose y prometiendose estar juntos por el resto de la vida, cuidándose, respetándose y amándose, ¿acaso importa que ambos sean hombres? ¿Es menos valioso este amor que el que hay entre un hombre y una mujer?

No podría encontrar un tema más trillado que el de estar a favor de los matrimonios del mismo sexo, y en esencia ese no es el punto de este post, sino el amor. El fin de semana pasado fue la celebración del matrimonio de uno de mis mejores amigos, quien se casó en Suráfrica con su novio español y vinieron a celebrar su unión con nosotros.
 Fue un evento precioso en la playa, con familiares y amigos. Un momento tan hermoso y emotivo para todos, que en cierto momento me puse a pensar qué pensaría un homofóbico si presenciara una ceremonia como esta. ¿Habrá algo dentro de la mente de estas personas que les impida  percibir el amor en su estado “químicamente puro”? ¿Serán tan inconmovibles como para pensar igual luego de un despliegue de afecto tan sincero y hermoso como el que vimos los que estábamos ahí?

Los siento mucho, pero no lo creo. Ese tipo de paradigmas, además de añejos me parecen posturas adoptadas como dogmas, por personas que tan siquiera tienen el valor de aceptar que podrían estar equivocados. Deberían consultar a este tipo de parejas de dónde se obtiene el valor y la hombría. Eso es precisamente lo que ellos tienen al enfrentarse al mundo lleno de personas con prejuicios, luchar por sus derechos y expresar su amor en esta aldea de genios que se creen mejor que los demás solo porque les gusta la papaya.